//Compostela fluye
que flúa

Compostela fluye

En 2016 participamos en un taller sobre mediación y estas son algunas conclusiones que sacamos.

Organizado por la concellería de Acción Cultural de Compostela y conducido por Jordi Claramonte y David Rodríguez -AKa Tina Paterson-, (La fiambrera obrera, yomango, La Tabacalera, MediaLab Prado…), el taller convocaba a las personas relacionadas con la gestión cultural de la ciudad (programadoras, animadoras de los centros socioculturales…) con los cabos sueltos de la autogestión compostelana.

Hacia un modelo de mediación local

Uno de los objetivos de las jornadas era intentar construír las bases de un modelo de mediación local, dando especial relevancia al espacio de experimentación (laboratorio de procomún) que se acababa de habilitar en el edificio de la vieja Casa da Xuventude, después de que la Xunta le cediera la gestión al Concello.

Buena ocasión para hacer terapia, objetivando nuestras propuestas, ideas y proyectos con la realidad circundante, explorando la potencialidad de los procesos participativos que entocen se estaban abriendo desde algunas instituciones.

Estas son algunas conclusiones que sacamos tras la experiencia:

      • La creación de comunidad es fundamental. Y en ella nadie puede acaparar el criterio de decisión. Nadie es imprescindible excepto la propia comunidad.

      • Trabajar sobre proyectos colaborativos (Del ‘Do It Yourself‘ al ‘Do It With Others‘). Colaborar sobre la experiencia del procomún, la ética hacker que aprendimos transitando y okupando espacios durante las últimas décadas.

      • Realizar los proxectos posibles para la comunidade, no los que se nos ocurren a nosotras. «Seguramente se empieza a ser santo cuando se escoge un determinado modo, uno cualquiera, y se empieza a perseverar en él sin mirar a los lados.» (J.Claramonte) No perseguimos la santidad, sino el cambio. Se trata pues de hacer, de crear y construír algo concreto (prototipos replicables) en comunidad.

      • Las convocatorias que se realizan (propuestas, proyectos…) son abiertas a las personas que quieran colaborar. No desdeñar la posibilidad de que se produzca algún apoyo institucional. Si esto acontece, debemos contemplarlo, no sin cautela, como una oportunidad.

      • Importancia de la acogida. La comunidad y los espacios están para acoger(nos) a las personas afectadas.

      • Espacios: avanzar hacia un modelo de espacios no expositivo sino de producción autogestionada, de colaboración (donde facemos, experimentamos, creamos prototipos…) generando autonomía contagiosa.

      • Documentar los proyectos y compartir conocimiento: todos los proyectos son documentados, generando un archivo audiovisual que se comparte.

      • Para no malograr la efectividad de nuestros proyectos conviene que nos paremos a pensar en los lenguajes y en la actitud que empleamos. No desde la perspectiva del márketing sino desde el afecto.

      • El mediador acostumbra a resignarse a la inefectividad del sistema cultural, dado que ocupa -y desea mantener- un lugar en la jerarquía que reproduce los satisfactores deficientes. Las personas que aspiramos a la autonomía y al empoderamiento comunitario gozamos de una mejor disposición para generar sinergias que satisfagan las necesidades.

Save

Save

Save