A propósito de Flickr

By in Reviews on 20 noviembre, 2018

flickrdammerung, scqlab (2018)
Con Flickr se demuestra -una vez más- la extrema volatilidad de los contenidos, de los negocios y de las promesas en la nube. Y que nosotros no somos solamente el producto.

 

A propósito de Flickr

Flickr, el principal servicio de almacenamiento y difusión de fotografías de Internet, ha anunciado un cambio drástico en su negocio tras ser adquirido por SmugMug. Desde enero, limitará sus cuentas gratuitas a 1000 fotografías y empezará a eliminar todas las fotos que excedan ese número, comenzando por las más antiguas. Esto supondrá, con total seguridad, un perjuicio para alguno de los más de cien millones de usuarios de la plataforma.

Desde que Flickr hizo este anuncio nos preguntamos como podría afectar esto al mayor acervo mundial de imágenes compartidas bajo licencias gratuitas (415 millones de fotos). También, si esto podría perjudicar a las numerosas instituciones patrimoniales que confiaron en el proyecto ‘The Flickr Commons‘ para poner sus colecciones digitales en el dominio público.

Con ánimo de tranquilizarnos, la empresa expresó en los últimos días su intención de respetar los contenidos ya cargados en la plataforma con licencia Creative Commons antes del 1 de noviembre de 2018. No obstante, en enero de 2019 serán eliminados los nuevos contidos -incluso en CC- que excedan esa limitación. La compañía promete ahora que los organismos que forman parte de ‘The Flickr Commons‘ no se verán afectados. Amén.

Más allá de la cautela de poner a buen recaudo nuestros datos y contenidos, esta situación nos permite constatar varios extremos sobre los que ya estábamos advertidos.

State of the commons, CC, 2017

State of the commons, 2017

 

La volatilidad en las nubes

Los vaivenes financieros de las empresas han provocado múltiples estragos en distintas comunidades digitales, afectando e la integridad del contenido y a la confianza que depositamos en ellas. Mención aparte merecerían los tumbos políticos que alteran desde las instituciones el patrimonio documental público. Con Flickr, se demuestra -una vez más- la extrema volatilidad de los contenidos, de los negocios y de las promesas en la nube.

Los servicios de hosting (GeoCities), mensajería (MSN Groups) y correo gratuito (Wanadoo, Freeserve, Terra…) fueron pioneros en traicionar sus promesas de amor eterno al usuario de Internet. Lo mismo ha ocurrido después con muchas plataformas de blogging y con las redes sociales (Fotolog, Google+…), demostrando que todo lo que compartimos en este tipo de plataformas puede verse formateado, antes o después, por las vueltas del negocio.

El caso Flickr ejemplifica también la paradoja de la ‘falsa gratuidad’ de los servicios de las compañías que ordeñan y venden nuestros datos en Internet para exigirnos después el pago de un rescate por nuestros contenidos. No tienen reparos en poner a prueba nuestra conformidad: “Nada es gratis”, reconocen ahora abiertamente en sus comunicados. No olvidemos que la actual burbuja de Internet -la de los datos- es un monopolio centralizado para el cual nosotras no somos solamente el producto: los datos son nuestros datos, el servicio lo prestamos nosotras -como curadoras de contenidos- y nosotras pagamos mensualmente por la infraestructura. ¡Menudo chollo!

 

scqLab. é unha iniciativa sen ánimo de lucro que dialoga con proxectos culturais, científicos e tecnolóxicos, experimentando con técnicas contemporáneas de documentación.