//El problema del conocimiento
Andar21

El problema del conocimiento

Automatismo, velocidad e inercia son factores determinantes para las «realidades alternativas».

En ocasiones, la vibración del móvil es real. El aparato nos suministra una dosis de información. A veces, parece que algo aprendemos con ello.

Mas ¿qué aprendemos?

Las noticias vuelan, llegan o las transmitimos nosotros mismos, «como se trasmiten los virus». Las noticias ofrecen algo y se quedan por ahí, en la nube. Objetivo alcanzado. El estímulo libera en nuestro cerebro una recompensa química, la dopamina, un neurotransmisor que nos resulta cada vez más necesario e insuficiente. Esta dependencia, emparentada con la ludopatía, no implica en sí misma conocimiento alguno. Sabemos bien que lo que se transmite en las redes de telecomunicación apenas son datos e informaciones, mas el conocimiento requiere aprendizaje.

Nos hemos preguntado si acaso no hemos aprendido algo en este trance. De manera indudable, se adquieren destrezas o se le adiestra a uno. Mas, en esencia, esta compleja intelectualización virtual, sin el concurso de la reflexión y el movimiento físico, guarda una relación muy inquietante con el salivar de los perros de Paulov. Acaso «nos hemos convertido en cobayas de laboratorio que accionan constantemente palancas a cambio de migajas de reconocimiento social o intelectual» (Nicholas Carr, 2011:146), a merced de las herramientas de la neuromercadotecnia.

Acostubrados a pelear con el aluvión de datos y documentos, en ocasiones parecemos olvidarnos de lo más elemental. Y es que el problema del conocimiento no es asunto de la información sino del aprendizaje. Tiene que ver con la necesidad, no con el mero interés. Y si bien las personas aprendemos por nosotras mismas, no es menos cierto que necesitamos un ambiente socioafectivo y un espacio físico relacional para crear las condiciones de nuestro progreso intelectual y moral. En su acepción más amplia, la cooperación humana siempre cuenta con un elemento vertebral para esta transformación: la confianza.

La transparencia no es la solución. «La democracia es la reflexión común y no el reflejo condicionado, la confianza no puede ser instantánea» (Paul Virilio, 2010). El automatismo, la velocidad, la inercia son el factor determinante para las novísimas «realidades alternativas«.


En La documentación en los procesos colaborativos, IX Encuentros de Centros de Documentación de Arte Contemporáneo, Artium, Vitoria-Gasteiz, 2018